Las Ense&ntilde;anzas del Profeta r sobre la oraci&oacute;n del Eclipse
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&nbsp; Cuando hab&iacute;a un eclipse el Profeta Muh&aacute;mmad r corr&iacute;a ansiosamente a la mezquita y hac&iacute;a dos rak`at. En la primera recitaba al-Fatihah en voz alta, seguido de una larga recitaci&oacute;n del Cor&aacute;n. 
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Luego hac&iacute;a un largo ruku`. Luego se levantaba del ruku` diciendo: &ldquo;Sami`a Al&aacute;hu liman hamidah. Rabbana wa lakal-hamd.&rdquo; (Allah oye a aquel que lo alaba. Para Ti, nuestro Se&ntilde;or, pertenece toda alabanza), pero continuaba de pie y hac&iacute;a otra larga recitaci&oacute;n, aunque m&aacute;s corta que la primera. 
Luego hac&iacute;a un segundo ruku` largo, pero m&aacute;s corto que el primero. Se levantaba de nuevo del ruku` y hac&iacute;a un largo suyud. Hac&iacute;a lo mismo en la segunda rak`ah. De esta forma, hac&iacute;a dos rak`at inclin&aacute;ndose cuatro veces en ruku' y haciendo cuatro prosternaciones. Luego de la oraci&oacute;n pronunciaba un elocuente serm&oacute;n.
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&nbsp; Durante un eclipse urgi&oacute; a recordar a Allah, hacer la oraci&oacute;n, suplicar, buscar el perd&oacute;n, dar caridad y liberar a los esclavos.
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[1] Zadul-Ma`ad (1/433)
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